19 Noviembre 2018

Experto internacional entrega claves para agregar más valor a la oferta turística

Experto internacional entrega claves para agregar más valor a la oferta turística

Luis Baldo, quien posee una vasta trayectoria en tema de gestión y desarrollo de productos turísticos, visitó Chile durante octubre pasado, para participar en encuentros con actores de la industria de la Provincia de Arauco. En esta entrevista se refirió al turismo experiencial, la asociatividad y las tendencias que proyecta para el 2019.

El profesional se desempeña como miembro de la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo; Director Técnico del proyecto “Producto Turístico Carbono Neutral”, en fase de desarrollo en el marco del convenio de colaboración entre Clúster de Turismo Rural de Asturias y el Clúster AINER (Consorcio Tecnológico de la Energía de Asturias).

En Chile expuso en talleres orientados a empresas, asociaciones y cámaras de turismo de Curanilahue, Los Álamos, Arauco y Lebu, donde dio a conocer puntos esenciales sobre el marketing en turismo, sus últimas tendencias e identificaron productos turísticos experienciales y diferenciadores, bajo el modelo de club de producto.

¿Qué significa producto turístico experiencial?

Podemos definir el turismo experiencial como aquel en el que el turista tiene una participación activa en el desarrollo de la actividad turística, no como un mero espectador, sino involucrándose en ella, integrando una parte emocional en la propia experiencia.

¿Qué es el modelo del Club de producto?

Se trata de una metodología que pretende facilitar la creación de productos turísticos especializados mediante la colaboración público-privada, integrando tanto a los atractivos con capacidad de generar una demanda interesada en una temática concreta, como a los prestatarios de servicios que puedan satisfacer las necesidades de dicha demanda.

¿Cómo se crea un producto turístico experiencial?

Al igual que cualquier producto turístico, debemos basarnos en los atractivos que ofrece el territorio, atractivos que deben estar en condiciones de ser disfrutados por la demanda, para a partir de ellos poder crear experiencias para nuestros visitantes que les permitan no solo conocerlo, sino que sentirse parte ese territorio.

A su juicio, ¿qué condiciones o factores se requieren para crear productos turísticos diferentes a los que se ofrecen en otros destinos?

Para poder crear productos turísticos diferenciados debemos centrarnos más en las singularidades del propio destino, más que en el valor patrimonial de los propios atractivos.

¿En qué forma la asociatividad y la articulación pública-privada inciden en el desarrollo o identificación de productos turísticos?

La cooperación público-privada resulta fundamental dado que la mayoría de los atractivos en base a los cuales podemos crear producto son gestionados desde lo público y, por otra parte, los servicios para atender a los viajeros son de gestión privada. Desde ese punto de vista, sin esa colaboración no resulta posible la creación de productos turísticos territoriales que vayan más allá de iniciativas aisladas.

Por otra parte, la asociatividad de empresas y emprendimientos de distintas tipologías nos va a permitir completar la cadena de valor necesaria para que el visitante pueda disfrutar de una experiencia turística lo más completa posible.

¿Qué experiencias exitosas de Europa hay de este tipo y de las cuales podamos aprender e inspirarnos?

Desde el punto de vista de la creación de productos turísticos territoriales y con un alto grado de componente experiencial, dos ejemplos de éxito son las Rutas del Vino o el Club de Producto Reservas de la Biosfera, hoy integrado en el Club de Ecoturismo de España.

¿Qué tendencias en la industria turística proyecta Ud. para el 2019?

De cara a 2019 y según los distintos estudios de tendencias turísticas publicados, se observa un descenso en la estacionalidad, provocado por un mayor número de viajes a lo largo del año, aunque de menor duración. Así como un mayor peso de motivaciones de viaje distintas a las tradicionales, como es la búsqueda de experiencias, la gastronomía, la cultura y no exclusivamente el patrimonio histórico-artístic). También se observa el aumento de la búsqueda de nuevos destinos menos conocidos y más “auténticos”.

Además, sigue creciendo el peso de la tecnología en todas las fases del viaje, (inspiración, búsqueda, reserva, información en destino, compartir). Del mismo modo, la tecnología también estará cada vez más presente en la gestión de los destinos, permitiendo un mayor y mejor conocimiento de la demanda y la posibilidad de adaptarse a sus expectativas y necesidades.